{"id":62010,"date":"2026-01-29T06:00:00","date_gmt":"2026-01-29T09:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/los-ninos-tienen-angel-de-la-guarda-desde-cuando-lo-que-jesus-dijo-al-respecto\/"},"modified":"2026-01-29T06:00:00","modified_gmt":"2026-01-29T09:00:00","slug":"los-ninos-tienen-angel-de-la-guarda-desde-cuando-lo-que-jesus-dijo-al-respecto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/los-ninos-tienen-angel-de-la-guarda-desde-cuando-lo-que-jesus-dijo-al-respecto\/","title":{"rendered":"\u00bfLos ni\u00f1os tienen \u00e1ngel de la guarda desde cu\u00e1ndo? Lo que Jes\u00fas dijo al respecto"},"content":{"rendered":"<p class='summarization'><strong>Los ni\u00f1os tienen \u00e1ngel de la guarda seg\u00fan la Escritura y la tradici\u00f3n cristiana: son acompa\u00f1ados por mensajeros de Dios desde la infancia, custodios que contemplan el rostro del Padre (Mateo 18:10), ofrecen protecci\u00f3n, consuelo y presencia espiritual, y piden que la comunidad los cuide con oraci\u00f3n y ternura.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bf<strong>ni\u00f1os tienen \u00e1ngel de la guarda<\/strong> desde su primer aliento? Frente a las palabras de Jes\u00fas y la ternura de las Escrituras, exploramos cu\u00e1ndo y c\u00f3mo la tradici\u00f3n percibe esta compa\u00f1\u00eda invisible.<\/p>\n<h2>Presencia angelical en los ni\u00f1os seg\u00fan los evangelios<\/h2>\n<p>Los evangelios nos muestran una cercan\u00eda tierna entre lo divino y lo humano cuando hablan de los ni\u00f1os. En las narraciones de la infancia y en las palabras de Jes\u00fas, los peque\u00f1os ocupan un lugar especial que no es simb\u00f3lico: son objeto de cuidado y atenci\u00f3n. Este cuidado sugiere la acci\u00f3n de seres que sirven a Dios y se acercan a quienes son m\u00e1s fr\u00e1giles.<\/p>\n<p>En concreto, <strong>Mateo 18:10<\/strong> pinta esa imagen con sencillez: Jes\u00fas advierte contra despreciar a \u201cuno de estos peque\u00f1os\u201d porque <strong>sus \u00e1ngeles en los cielos ven siempre el rostro del Padre<\/strong>. Esa frase no es un dogma fr\u00edo; es una invitaci\u00f3n a imaginar que los ni\u00f1os no caminan solos. La mirada de Dios pasa tambi\u00e9n por medio de mensajeros que acompa\u00f1an su vida cotidiana.<\/p>\n<p>Leer los evangelios as\u00ed cambia la manera de acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os: se cultiva respeto, ternura y certeza de que la vida infantil est\u00e1 sostenida por la misericordia divina. Al meditar en estas im\u00e1genes, muchas familias y comunidades encuentran consuelo y razones para rezar con sencillez, reconociendo en los \u00e1ngeles un signo del amor constante de Dios hacia los m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<h2>El texto clave: Mateo 18:10 y su interpretaci\u00f3n<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/el-texto-clave-mateo-1810-y-su-interpretacion.webp' alt='El texto clave: Mateo 18:10 y su interpretaci\u00f3n' title='El texto clave: Mateo 18:10 y su interpretaci\u00f3n' \/><\/p>\n<p>En Mateo 18:10 Jes\u00fas advierte sobre despreciar a \u201cuno de estos peque\u00f1os\u201d y a\u00f1ade que <strong>sus \u00e1ngeles en los cielos ven siempre el rostro del Padre<\/strong>. Este pasaje nace en un di\u00e1logo sobre humildad y la protecci\u00f3n de los m\u00e1s vulnerables, donde los ni\u00f1os sirven como ejemplo de confianza y dependencia ante Dios. La imagen que ofrece el evangelio no es fr\u00eda; despierta ternura y una llamada a cuidar.<\/p>\n<p>Al leerlo con calma, muchos creyentes entienden que la frase se\u00f1ala una realidad de protecci\u00f3n y honor: los ni\u00f1os no son objetos, sino personas sostenidas por la mirada de Dios a trav\u00e9s de sus mensajeros. Esto sugiere <strong>protecci\u00f3n, dignidad y cercan\u00eda divina<\/strong>, m\u00e1s que una curiosa curiosidad teol\u00f3gica. La presencia angelical que contempla el rostro del Padre nos recuerda que la vida infantil tiene un lugar especial en el coraz\u00f3n divino.<\/p>\n<p>Desde all\u00ed brota una exigencia pr\u00e1ctica para la comunidad: proteger, no causar tropiezo, y acompa\u00f1ar con ternura. Si Jes\u00fas se\u00f1ala a los ni\u00f1os como queridos por Dios, nuestra respuesta debe ser vigilante y humilde, construyendo ambientes de paz y oraci\u00f3n. Rezar por los peque\u00f1os, ense\u00f1arles la fe con suavidad y actuar con responsabilidad son formas sencillas de honrar el sentido de este texto.<\/p>\n<h2>C\u00f3mo la tradici\u00f3n cristiana entendi\u00f3 los guardianes infantiles<\/h2>\n<p>La tradici\u00f3n cristiana ha visto desde antiguo a los <strong>\u00e1ngeles guardianes<\/strong> como una realidad cercana a la vida de los ni\u00f1os. Los Padres de la Iglesia y los liturgistas hablaron de mensajeros que sirven a Dios y acompa\u00f1an a las personas en su camino. Esta visi\u00f3n no es un detalle perif\u00e9rico, sino parte de una piedad que cuida la infancia como tiempo de gracia.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica devocional, las familias invocan a los \u00e1ngeles en oraciones sencillas y en ritos como el bautismo, donde se pide protecci\u00f3n para el ni\u00f1o. La Iglesia conserva una memoria viva: oraciones, im\u00e1genes y la fiesta de los \u00c1ngeles Custodios recuerdan que no estamos solos. Para muchos santos y creyentes, esa compa\u00f1\u00eda fue motivo de consuelo y de una vida espiritual concreta, marcada por la confianza y la gratitud.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la tradici\u00f3n subraya una verdad clave: los \u00e1ngeles son servidores de Dios y no remplazan la acci\u00f3n divina ni la libertad humana. Por eso la ense\u00f1anza pastoral exhorta a acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os con oraci\u00f3n, ejemplo y cuidado, evitando la superstici\u00f3n. Ense\u00f1ar a rezar con sencillez y a vivir la fe con ternura es una forma humilde de reconocer ese acompa\u00f1amiento angelical.<\/p>\n<h2>Testimonios de santos y experiencias devotas<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/testimonios-de-santos-y-experiencias-devotas.webp' alt='Testimonios de santos y experiencias devotas' title='Testimonios de santos y experiencias devotas' \/><\/p>\n<p>A lo largo de la historia de la Iglesia, <strong>muchos santos<\/strong> narraron encuentros sencillos y humanos con la presencia angelical que acompa\u00f1aba a los ni\u00f1os. Personajes como Juan Bosco cuentan c\u00f3mo sent\u00edan una ayuda discreta en la protecci\u00f3n de los j\u00f3venes, mientras que testimonios de otros santos hablan de avisos, consuelo en la noche o de una compa\u00f1\u00eda silenciosa en momentos de temor. Estas experiencias no buscan fama; muestran una ternura cotidiana que ilumina la vida familiar.<\/p>\n<p>Es importante decir que las narraciones de los santos enfatizan la normalidad de esta presencia: no siempre son visiones esplendorosas, sino gestos de ayuda que transforman el coraz\u00f3n. <strong>El valor pastoral<\/strong> de esos testimonios est\u00e1 en su sencillez: invitan a confiar, a rezar con calma y a reconocer se\u00f1ales de protecci\u00f3n sin caer en el sensacionalismo. De ese modo, la experiencia devota ense\u00f1a que la gracia se manifiesta en actos peque\u00f1os y concretos.<\/p>\n<p>Por eso las comunidades han transmitido pr\u00e1cticas humildes: oraciones de protecci\u00f3n antes de dormir, bendiciones en el bautismo y relatos compartidos en torno al hogar. Ense\u00f1ar a los ni\u00f1os a hablar con Dios y a pedir ayuda al \u00e1ngel custodio se vuelve una forma de educaci\u00f3n religiosa llena de ternura. As\u00ed, la memoria de los santos y las experiencias devotas nutren una piedad que acompa\u00f1a la vida infantil con respeto y confianza.<\/p>\n<h2>Qu\u00e9 pregunt\u00f3 Jes\u00fas sobre los ni\u00f1os y el reino de los cielos<\/h2>\n<p>En los relatos evang\u00e9licos, Jes\u00fas llama la atenci\u00f3n hacia los ni\u00f1os con preguntas que despiertan asombro y ternura. \u00c9l no solo los protege con palabras como <strong>\u201cDejad a los ni\u00f1os venir a m\u00ed\u201d<\/strong>, sino que plantea la idea de que el reino de los cielos tiene la forma de su confianza. Es como si preguntara a sus oyentes qui\u00e9n puede reconocer lo que vale en la sencillez y la dependencia infantil.<\/p>\n<p>Al decir que <strong>\u201cde los tales es el reino de los cielos\u201d<\/strong> y pedir que se hagan como ni\u00f1os, Jes\u00fas se\u00f1ala cualidades concretas: humildad, dependencia y apertura al misterio. Estas no son debilidades, sino puertas. Ver la fe con ojos de ni\u00f1o significa acoger la gracia sin m\u00e1scaras, confiar sin calcular y quedarse quieto ante la presencia de Dios.<\/p>\n<p>Esta interrogaci\u00f3n de Jes\u00fas nos mueve a una pr\u00e1ctica sencilla: acoger, proteger y ense\u00f1ar con ternura. Cuando los adultos responden con cuidado y oraci\u00f3n, permiten que los ni\u00f1os experimenten la fe como un lugar seguro. As\u00ed, la pregunta de Jes\u00fas sigue viva: \u00bfestamos dispuestos a aprender del modo infantil de recibir el reino y a custodiar ese don con amor?<\/p>\n<h2>Pr\u00e1cticas devocionales para reconocer su acompa\u00f1amiento<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/practicas-devocionales-para-reconocer-su-acompanamiento.webp' alt='Pr\u00e1cticas devocionales para reconocer su acompa\u00f1amiento' title='Pr\u00e1cticas devocionales para reconocer su acompa\u00f1amiento' \/><\/p>\n<p>Muchas familias practican gestos sencillos para reconocer la compa\u00f1\u00eda angelical de los ni\u00f1os. Antes de dormir, una <strong>oraci\u00f3n breve de protecci\u00f3n<\/strong> o la se\u00f1al de la cruz pueden convertirse en un momento de ternura donde el ni\u00f1o aprende que no est\u00e1 solo. Repetir estas oraciones con amor ense\u00f1a a hablar con Dios y a confiar en la presencia que cuida.<\/p>\n<p>Otras pr\u00e1cticas \u00fatiles son leer juntos pasajes como <strong>Mateo 18:10<\/strong>, cantos suaves y bendiciones familiares al empezar el d\u00eda. Estos actos no buscan milagros ni espect\u00e1culo; buscan formar el coraz\u00f3n. Con palabras simples y ritmo constante, los ni\u00f1os aprenden a invocar ayuda y a dar gracias por la compa\u00f1\u00eda que reciben.<\/p>\n<p>En la comunidad, los gestos lit\u00fargicos \u2014como la bendici\u00f3n en el bautismo o oraciones comunitarias\u2014 refuerzan esa confianza. Ense\u00f1ar con ejemplo, rezar en familia y explicar con cari\u00f1o lo que significa pedir ayuda al \u00e1ngel custodio son formas concretas de acompa\u00f1ar la fe infantil. As\u00ed se cultiva una piedad serena que protege, educa y despierta gratitud en los peque\u00f1os.<\/p>\n<h2>Implicaciones pastorales y c\u00f3mo hablar con los ni\u00f1os sobre \u00e1ngeles<\/h2>\n<p>Al hablar con los ni\u00f1os sobre los \u00e1ngeles, es \u00fatil mantener la sencillez y la ternura. Explicar que los \u00e1ngeles son <strong>servidores de Dios<\/strong> que ayudan y protegen evita im\u00e1genes sensacionalistas y sit\u00faa la idea dentro de la fe. Contestar a sus preguntas con calma, usando ejemplos cercanos \u2014como la oraci\u00f3n antes de dormir o la bendici\u00f3n en la ma\u00f1ana\u2014 ayuda a que comprendan sin miedo.<\/p>\n<p>Los adultos deben escuchar primero y acompa\u00f1ar despu\u00e9s; as\u00ed se evita imponer respuestas r\u00edgidas. Ense\u00f1arles a rezar con palabras simples y a dar gracias cuando sienten consuelo fomenta una relaci\u00f3n pr\u00e1ctica con lo sagrado. Al mismo tiempo, se les puede mostrar c\u00f3mo la comunidad reza por ellos en el bautismo y en la liturgia, conectando la ense\u00f1anza individual con la vida de la iglesia.<\/p>\n<p>En la pastoral cotidiana, ofrecer espacios seguros para dudas y para orar en familia es una prioridad. Modelar la confianza en Dios, explicar que los \u00e1ngeles no sustituyen la ayuda humana y proponer peque\u00f1os gestos de fe \u2014una oraci\u00f3n, una bendici\u00f3n\u2014 convierte la ense\u00f1anza en cuidado real. De este modo, los ni\u00f1os aprenden que la protecci\u00f3n divina llega en formas concretas y que la fe se vive con ternura y responsabilidad.<\/p>\n<h2>Un cierre: caminar con ojos de ternura<\/h2>\n<p>En las palabras y los gestos del Evangelio encontramos una verdad sencilla: <strong>los ni\u00f1os no est\u00e1n solos<\/strong>. La presencia de Dios se muestra en cuidado humilde, miradas que velan y manos que sostienen, y eso nos deja una paz suave en el pecho.<\/p>\n<p>Oremos en silencio por esa compa\u00f1\u00eda: que los \u00e1ngeles custodios cuiden sus noches y alegr\u00edas, que la ternura divina envuelva a cada familia, y que aprendamos a proteger con cari\u00f1o y paciencia. Que la oraci\u00f3n sea la l\u00e1mpara que ilumine nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Hagamos gestos peque\u00f1os y constantes: una bendici\u00f3n al despertar, una oraci\u00f3n antes de dormir, una palabra de gratitud juntos. Estas acciones ense\u00f1an a los ni\u00f1os a confiar y permiten que la fe crezca en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>Que la paz del cielo habite en sus hogares y que el misterio del cuidado divino les recuerde siempre la cercan\u00eda de Dios. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Preguntas frecuentes sobre los \u00e1ngeles custodios y la infancia<\/h2>\n<h3>\u00bfTienen los ni\u00f1os realmente un \u00e1ngel de la guarda seg\u00fan la Biblia?<\/h3>\n<p>S\u00ed. Jes\u00fas alude a la presencia angelical de los peque\u00f1os en Mateo 18:10 y la Escritura muestra la acci\u00f3n protectora de los \u00e1ngeles en varios pasajes. La tradici\u00f3n cristiana ha interpretado esto como una realidad de compa\u00f1\u00eda y cuidado para cada vida, especialmente la infantil.<\/p>\n<h3>\u00bfDesde cu\u00e1ndo acompa\u00f1a ese \u00e1ngel a un ni\u00f1o?<\/h3>\n<p>La costumbre teol\u00f3gica y la piedad popular hablan de una compa\u00f1\u00eda desde el inicio de la vida, al menos desde el nacimiento o el primer aliento. Mateo 18:10 sugiere que los \u201cpeque\u00f1os\u201d tienen \u00e1ngeles que contemplan al Padre, y la tradici\u00f3n ha entendido esto como presencia continua y cercana.<\/p>\n<h3>\u00bfC\u00f3mo puedo explicar la idea del \u00e1ngel custodio a un ni\u00f1o sin asustarlo ni darle im\u00e1genes fant\u00e1sticas?<\/h3>\n<p>Usa palabras sencillas: di que el \u00e1ngel es un amigo enviado por Dios para cuidar y acompa\u00f1ar. Relaciona la idea a gestos concretos (una oraci\u00f3n antes de dormir, una bendici\u00f3n) y evita insistir en visiones o milagros. Ense\u00f1ar con ternura y ejemplo ayuda a que la idea sea consoladora y no temerosa.<\/p>\n<h3>\u00bfPueden los \u00e1ngeles intervenir de forma milagrosa en la vida de los ni\u00f1os?<\/h3>\n<p>Los \u00e1ngeles act\u00faan como servidores de la voluntad de Dios y pueden acompa\u00f1ar, consolar y proteger, como muestran varios textos b\u00edblicos (por ejemplo, la liberaci\u00f3n de Pedro en Hechos 12). Sin embargo, su acci\u00f3n siempre est\u00e1 subordinada a la voluntad de Dios y no sustituyen la responsabilidad humana ni la providencia divina ordinaria.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 oraciones o pr\u00e1cticas son apropiadas para invocar esa protecci\u00f3n?<\/h3>\n<p>Pr\u00e1cticas sencillas y constantes: una breve oraci\u00f3n antes de dormir, la bendici\u00f3n de los padres al despertar, la ense\u00f1anza de pasajes como Mateo 18:10 y la participaci\u00f3n en los sacramentos (bautismo, bendiciones comunitarias). Estas acciones forman el coraz\u00f3n del ni\u00f1o y cultivan la confianza en la protecci\u00f3n divina.<\/p>\n<h3>Si un ni\u00f1o dice haber visto algo extra\u00f1o, \u00bfc\u00f3mo distinguir entre experiencia leg\u00edtima y fantas\u00eda?<\/h3>\n<p>Escuchar con calma y acompa\u00f1ar pastoralmente es clave. Pregunta sin juzgar, acompa\u00f1a con oraci\u00f3n y ayuda a distinguir entre sue\u00f1os, imaginaci\u00f3n y consuelo espiritual. Si la experiencia causa miedo o confusi\u00f3n persistente, consulte a un catequista, p\u00e1rroco o gu\u00eda espiritual para orientaci\u00f3n serena y prudente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ni\u00f1os tienen \u00e1ngel de la guarda: una mirada b\u00edblica y acogedora sobre cu\u00e1ndo acompa\u00f1an, qu\u00e9 dijo Jes\u00fas y c\u00f3mo sentirlos hoy.<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":62003,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1666],"tags":[],"class_list":["post-62010","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-preguntas-frecuentes","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62010","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62010"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62010\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62010"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62010"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62010"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}