{"id":62231,"date":"2026-02-21T14:18:00","date_gmt":"2026-02-21T17:18:00","guid":{"rendered":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/los-angeles-sienten-emociones-como-alegria-y-tristeza-la-teologia-explica\/"},"modified":"2026-02-21T14:18:00","modified_gmt":"2026-02-21T17:18:00","slug":"los-angeles-sienten-emociones-como-alegria-y-tristeza-la-teologia-explica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/los-angeles-sienten-emociones-como-alegria-y-tristeza-la-teologia-explica\/","title":{"rendered":"\u00bfLos \u00e1ngeles sienten emociones como alegr\u00eda y tristeza? La teolog\u00eda explica"},"content":{"rendered":"<p class=\"summarization\"><strong>\u00e1ngeles sienten emociones como alegr\u00eda y tristeza, aunque en la teolog\u00eda cristiana estas son movimientos del entendimiento y de la voluntad, no pasiones corporales; as\u00ed participan verdaderamente del gozo, la compasi\u00f3n y el celo, siempre ordenados a la contemplaci\u00f3n y servicio de Dios.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00e1ngeles sienten emociones<\/strong>? \u00bfSe ha preguntado si comparten alegr\u00edas o tristezas humanas? Acomp\u00e1\u00f1eme en una lectura respetuosa de la Escritura y la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p><\/p>\n<h2>Qu\u00e9 dicen las Escrituras sobre los sentimientos angelicales<\/h2>\n<p>En las p\u00e1ginas de la Biblia los \u00e1ngeles aparecen participando en la vida divina con reacciones que parecen humanas. <strong>El anuncio del nacimiento de Jes\u00fas<\/strong> va acompa\u00f1ado por una multitud celestial que canta gloria y paz (Lucas 2), y en otros pasajes los seres celestiales alaban y aclaman la obra de Dios. Estas escenas nos presentan un cielo donde la respuesta angelical se manifiesta principalmente como alabanza y gozo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas mismo se\u00f1ala que hay alegr\u00eda en el cielo por el arrepentimiento de un pecador (Lucas 15:7,10), lo que sugiere una reacci\u00f3n afectiva ante la conversi\u00f3n humana. Al mismo tiempo, las Escrituras muestran \u00e1ngeles actuando con celo y firmeza al ejecutar juicios o al proteger a los fieles, acciones que transmiten preocupaci\u00f3n y determinaci\u00f3n seg\u00fan el relato. De este modo, la Biblia registra tanto momentos de j\u00fabilo como de seria resoluci\u00f3n entre los mensajeros celestiales.<\/p>\n<p>Al leer estos textos conviene reconocer que la respuesta de los \u00e1ngeles siempre se presenta dentro de la voluntad de Dios: sus reacciones no son aut\u00f3nomas, sino orientadas hacia la gloria divina y el bien de la creaci\u00f3n. <strong>La imagen b\u00edblica sugiere que los \u00e1ngeles sienten y responden<\/strong>, pero lo hacen como servidores del misterio divino, participando en la historia sagrada sin ocupar el lugar central que corresponde a Dios.<\/p>\n<h2>La tradici\u00f3n patr\u00edstica y medieval: perspectivas teol\u00f3gicas<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/la-tradicion-patristica-y-medieval-perspectivas-teologicas.webp' alt='La tradici\u00f3n patr\u00edstica y medieval: perspectivas teol\u00f3gicas' title='La tradici\u00f3n patr\u00edstica y medieval: perspectivas teol\u00f3gicas' \/><\/p>\n<p>Los escritores cristianos de los primeros siglos ofrecen una visi\u00f3n llena de ternura sobre los \u00e1ngeles. <strong>Los Padres de la Iglesia<\/strong> hablan de ellos como seres racionales que sirven a Dios y cuidan a los creyentes, presentes en la liturgia celestial y en los grandes momentos de la historia salvadora. Pseudo-Dionisio introduce la idea de una <strong>jerarqu\u00eda angelical<\/strong>, donde cada orden participa de la palabra y del amor divino de manera distinta, y as\u00ed se explica el modo variado en que los \u00e1ngeles responden ante la obra de Dios.<\/p>\n<p>En la Edad Media, te\u00f3logos como Santo Tom\u00e1s de Aquino buscaron afinar estas intuiciones con mayor claridad filos\u00f3fica. Para Aquinas, los \u00e1ngeles son sustancias puramente intelectuales con <strong>intelecto y voluntad<\/strong>, capaces de conocer y escoger, pero sin un cuerpo que produzca pasiones sensibles. Esa conclusi\u00f3n llev\u00f3 a la afirmaci\u00f3n pastoral de que los \u00e1ngeles no sienten emociones como nosotros por impulsos corporales; sin embargo, s\u00ed experimentan movimientos del entendimiento y de la voluntad que se asemejan al gozo, la compasi\u00f3n o el celo, siempre ordenados a la contemplaci\u00f3n y al servicio de Dios.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n ofrece una imagen pr\u00e1ctica y reconfortante para la vida espiritual. Ver a los \u00e1ngeles como participantes del aliento divino nos invita a acoger su <strong>gozo contemplativo<\/strong> y su fidelidad como modelo: su \u201cafecto\u201d es siempre dirigido hacia la verdad y la caridad. Al comprender que sus reacciones est\u00e1n subordinadas a la voluntad de Dios, hallamos consuelo y un llamado a imitar su constancia en la alabanza y en el servicio amoroso al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h2>\u00c1ngeles en la Biblia: episodios que sugieren afecto y celo<\/h2>\n<p>La Biblia nos ofrece escenas que parecen mostrar afecto y celo en los \u00e1ngeles, siempre bajo la mirada de Dios. En el <strong>anuncio a Mar\u00eda<\/strong> (Lucas 1) y en el coro que rodea el nacimiento de Jes\u00fas a los pastores (Lucas 2), los mensajeros celestes aparecen llenos de ternura y alegr\u00eda, invitando a la humanidad a participar del misterio divino. Es f\u00e1cil imaginar su voz como un abrazo: proclaman buenas noticias y celebran la cercan\u00eda de Dios con el mundo.<\/p>\n<p>Junto a esa ternura, la Escritura tambi\u00e9n registra gestos de cuidado concreto. En Getseman\u00ed, un \u00e1ngel consuela a Jes\u00fas en su angustia (Lucas 22:43), y en los relatos de Tobit, el arc\u00e1ngel Rafael gu\u00eda y sana con paciencia y cercan\u00eda; asimismo, en Hechos, un \u00e1ngel libera a Pedro de la c\u00e1rcel, tocando la vida humana con acci\u00f3n real y protectora. <strong>Estos pasajes muestran a los \u00e1ngeles como servidores compasivos<\/strong>, atentos al dolor y a las necesidades de las personas.<\/p>\n<p>No faltan, adem\u00e1s, momentos de celo justo: la tradici\u00f3n recuerda al \u00e1ngel que intervino contra el ej\u00e9rcito asirio para defender a Jerusal\u00e9n, y otros relatos b\u00edblicos los muestran ejecutando la justicia de Dios con firmeza. Al leer juntos alegr\u00eda, consuelo y celo, comprendemos que la actuaci\u00f3n angelical en la Biblia est\u00e1 siempre orientada a la gloria de Dios y al bien del pr\u00f3jimo, actuando con afecto que no es aut\u00f3nomo sino fiel al designio divino.<\/p>\n<h2>Naturaleza intelectual y afectiva de los \u00e1ngeles seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/naturaleza-intelectual-y-afectiva-de-los-angeles-segun-santo-tomas-de-aquino.webp' alt='Naturaleza intelectual y afectiva de los \u00e1ngeles seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino' title='Naturaleza intelectual y afectiva de los \u00e1ngeles seg\u00fan Santo Tom\u00e1s de Aquino' \/><\/p>\n<p>Santo Tom\u00e1s de Aquino ense\u00f1a que los \u00e1ngeles son <strong>sustancias puramente intelectuales<\/strong>, creadas por Dios sin materia ni cuerpo. Su forma de conocer no pasa por los sentidos; conocen por una operaci\u00f3n intelectual que capta la verdad de las cosas. Por ello su existencia y su actividad son profundamente orientadas a la contemplaci\u00f3n y al servicio divino.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s distingue con claridad entre pasiones sensibles y movimientos intelectuales: <strong>los \u00e1ngeles no tienen pasiones sensibles<\/strong> porque carecen de ojos, labios o nervios que produzcan sentimientos corporales. Aun as\u00ed, no son entes r\u00edgidos; experimentan movimientos interiores del conocimiento y de la voluntad. Estos movimientos no son cambios de cuerpo, sino variaciones en el acto de conocer y querer, que afectan su estado interior de modo genuino.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que los \u00e1ngeles puedan mostrar lo que llamamos gozo, amor o celo, pero siempre como <strong>movimientos del entendimiento y de la voluntad<\/strong>, ordenados a la verdad y al bien. Su afecto es m\u00e1s simple y estable que el humano, porque no se mezcla con impulsos sensibles. Esa libertad intelectual explica tambi\u00e9n actos morales reales, como la fidelidad de muchos \u00e1ngeles y la elecci\u00f3n de algunos de rebelarse, record\u00e1ndonos la seriedad del juicio y del amor en la creaci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Implicaciones espirituales: c\u00f3mo nos ayuda creer en \u00e1ngeles sensibles<\/h2>\n<p>Creer que los \u00e1ngeles son sensibles trae un consuelo sencillo y profundo a la vida de fe. Nos recuerda que no estamos solos en la tristeza ni en la alegr\u00eda; hay seres creados para acompa\u00f1ar la historia humana con <strong>compasi\u00f3n y alabanza<\/strong>. Al pensar en su cercan\u00eda, encontramos una paz que calma el coraz\u00f3n y abre la oraci\u00f3n, porque la presencia angelical nos devuelve el sentido de que nuestras l\u00e1grimas y nuestros cantos importan en el gran cuadro de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta creencia tambi\u00e9n tiene fuerza pr\u00e1ctica: nos anima a vivir con mayor confianza y responsabilidad. Si los \u00e1ngeles participan del cuidado divino, su fidelidad se convierte en <strong>modelo de servicio y constancia<\/strong> para nosotros. En la liturgia y en la vida cotidiana, imaginar esa compa\u00f1\u00eda impulsa a ofrecer m\u00e1s ternura, a perdonar m\u00e1s f\u00e1cil y a permanecer firmes en el bien, sabiendo que nuestra lucha moral est\u00e1 acompa\u00f1ada por una realidad sobrenatural que desea nuestro bien.<\/p>\n<p>Finalmente, creer en \u00e1ngeles sensibles transforma la manera en que afrontamos el sufrimiento y la esperanza. Nos hace participantes de una comunidad que trasciende lo visible, donde la ayuda puede llegar de modos ocultos y la justicia divina act\u00faa con ternura y celo. As\u00ed, la devoci\u00f3n a los \u00e1ngeles no es escapismo, sino una escuela de confianza: nos ense\u00f1a a sostener a los que sufren, a orar con esperanza y a vivir atentos a la presencia de Dios que, a veces, habla por medio de sus mensajeros.<\/p>\n<h2>Diferencias entre emoci\u00f3n humana y movimiento angelical<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/diferencias-entre-emocion-humana-y-movimiento-angelical.webp' alt='Diferencias entre emoci\u00f3n humana y movimiento angelical' title='Diferencias entre emoci\u00f3n humana y movimiento angelical' \/><\/p>\n<p>Las emociones humanas suelen nacer en el cuerpo: el llanto, la risa y la inquietud se sienten en el pecho, en la mirada y en los gestos. <strong>Las alegr\u00edas y las tristezas humanas<\/strong> vienen acompa\u00f1adas de impulsos sensibles que nos mueven a actuar, a hablar o a buscar consuelo. Esa mezcla de cuerpo y alma hace que nuestras pasiones sean cambiantes y a menudo intensas.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles, seg\u00fan la ense\u00f1anza cristiana, carecen de cuerpo y por eso no experimentan pasiones sensibles de la misma forma. En su caso hablamos de <strong>movimientos del entendimiento y de la voluntad<\/strong>: conocen la verdad y eligen el bien con una simplicidad interior que no depende de sensaciones f\u00edsicas. Esa diferencia no niega que los \u00e1ngeles muestren gozo, celo o compasi\u00f3n; simplemente indica que su afecto se vive de modo m\u00e1s estable y directo, siempre ordenado a la contemplaci\u00f3n y al servicio de Dios.<\/p>\n<p>Comprender esta distinci\u00f3n nos ayuda a rezar y a imaginar la compasi\u00f3n celestial sin confundirla con emociones humanas desordenadas. Su cercan\u00eda nos sostiene sin invadir nuestra libertad; su fidelidad es <strong>modelo de estabilidad y servicio<\/strong> que invita a la caridad pr\u00e1ctica. Al distinguir emoci\u00f3n y movimiento angelical, aprendemos a valorar tanto la ternura humana como la serenidad sobrenatural que acompa\u00f1a nuestra historia de fe.<\/p>\n<h2>Una plegaria para caminar acompa\u00f1ado<\/h2>\n<p>En la quietud del d\u00eda pidamos que la presencia divina nos recuerde que <strong>no estamos solos<\/strong>. Que los \u00e1ngeles, enviados por amor, nos sostengan en la alegr\u00eda y en la tristeza, y nos ayuden a levantar la mirada cuando el alma se cansa.<\/p>\n<p>Que su fidelidad nos ense\u00f1e a ser fieles: a cuidar al pr\u00f3jimo, a ofrecer consuelo y a alabar con un coraz\u00f3n sencillo. Cuando flaqueemos, que la cercan\u00eda celeste nos devuelva la calma y la esperanza, sin quitar nuestra libertad ni nuestra responsabilidad.<\/p>\n<p>Hoy, que cada gesto peque\u00f1o se convierta en un acto de confianza y servicio. Abramos los ojos al cuidado silencioso que nos rodea y dejemos que esa serenidad gu\u00ede nuestras decisiones cotidianas.<\/p>\n<p>Que la paz que los \u00e1ngeles cantan nos acompa\u00f1e al salir y al volver. Vivamos atentos a la belleza de Dios en cada encuentro, llevando consigo un sentir de maravilla y un \u00e1nimo dispuesto a amar.<\/p>\n<h2>FAQ &#8211; Preguntas sobre los \u00e1ngeles y sus sentimientos<\/h2>\n<h3>\u00bfLos \u00e1ngeles realmente sienten emociones como alegr\u00eda o tristeza?<\/h3>\n<p>S\u00ed, la Escritura muestra reacciones que parecen afecto (cantos en Lucas 2, consuelo en Lucas 22:43) y la tradici\u00f3n explica esto teol\u00f3gicamente. Santo Tom\u00e1s distingue movimientos del entendimiento y de la voluntad \u2014experiencias reales pero no pasiones sensibles\u2014, de modo que los \u00e1ngeles participan del gozo y del celo orientados siempre a la gloria de Dios.<\/p>\n<h3>\u00bfEs verdad que el cielo se alegra cuando un pecador se convierte?<\/h3>\n<p>As\u00ed lo afirma Jes\u00fas: hay gozo en el cielo por el arrepentimiento (Lucas 15:7,10). La Biblia presenta la conversi\u00f3n humana como motivo de alabanza celestial, y la tradici\u00f3n interpreta que los \u00e1ngeles comparten esa alegr\u00eda en comuni\u00f3n con la misericordia divina.<\/p>\n<h3>\u00bfPueden los \u00e1ngeles consolar a quienes sufren aqu\u00ed en la tierra?<\/h3>\n<p>La Escritura y la experiencia piadosa dicen que s\u00ed: un \u00e1ngel confort\u00f3 a Jes\u00fas en la angustia (Lucas 22:43) y narraciones como la de Tobit muestran acompa\u00f1amiento y sanaci\u00f3n (Tobit 12:15). La Iglesia ense\u00f1a que los \u00e1ngeles act\u00faan como mensajeros y servidores del cuidado divino, trayendo consuelo de modos visibles u ocultos.<\/p>\n<h3>\u00bfEn qu\u00e9 se diferencian las emociones humanas de los movimientos angelicales?<\/h3>\n<p>La diferencia esencial es corporalidad: las emociones humanas suelen nacer en la uni\u00f3n cuerpo-alma y son sensibles; los \u00e1ngeles, al no tener cuerpo, viven \u00abafectos\u00bb como movimientos del intelecto y de la voluntad. Esto los hace m\u00e1s simples y estables, seg\u00fan la teolog\u00eda cl\u00e1sica, sin negar su capacidad para el amor y la elecci\u00f3n moral.<\/p>\n<h3>\u00bfEs apropiado rezar a los \u00e1ngeles o pedir su ayuda?<\/h3>\n<p>La tradici\u00f3n cristiana anima a invocar a los \u00e1ngeles como servidores fieles de Dios \u2014por ejemplo, la devoci\u00f3n al \u00e1ngel custodio\u2014 pero siempre en relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n a Dios. Jes\u00fas menciona a los \u00e1ngeles de los peque\u00f1os (Mateo 18:10), y el Catecismo recoge la presencia angelical como ayuda para la vida cristiana (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, nn. 328\u2013336). La oraci\u00f3n a un \u00e1ngel debe orientar siempre a Dios y al servicio del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 papel tienen los \u00e1ngeles en la liturgia y en nuestra vida espiritual diaria?<\/h3>\n<p>Los \u00e1ngeles participan en la alabanza eterna y ayudan a unir nuestra oraci\u00f3n con la liturgia celestial (Apocalipsis 5:11). En la vida espiritual son modelos de servicio, fidelidad y contemplaci\u00f3n; su presencia nos invita a la confianza y a la caridad pr\u00e1ctica, record\u00e1ndonos que nuestra oraci\u00f3n y actos tienen eco en la comunidad celestial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00e1ngeles sienten emociones: descubre c\u00f3mo la teolog\u00eda aborda su alegr\u00eda y tristeza y qu\u00e9 nos ense\u00f1a sobre la compasi\u00f3n divina.<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":62224,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1666],"tags":[],"class_list":["post-62231","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-preguntas-frecuentes","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62231","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62231"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62231\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62231"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62231"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62231"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}