{"id":62465,"date":"2026-03-17T17:13:00","date_gmt":"2026-03-17T20:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/la-lucha-de-jacob-con-el-angel-el-misterio-de-la-noche-que-cambio-a-israel\/"},"modified":"2026-03-17T17:13:00","modified_gmt":"2026-03-17T20:13:00","slug":"la-lucha-de-jacob-con-el-angel-el-misterio-de-la-noche-que-cambio-a-israel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/la-lucha-de-jacob-con-el-angel-el-misterio-de-la-noche-que-cambio-a-israel\/","title":{"rendered":"La lucha de Jacob con el \u00e1ngel: el misterio de la noche que cambi\u00f3 a Israel"},"content":{"rendered":"<p class='summarization'><strong>\u00e1ngel lucha con jacob: el episodio de G\u00e9nesis 32 describe un encuentro nocturno en Peniel donde un mensajero divino y Jacob luchan hasta el amanecer, gesto que transforma a Jacob en Israel, simbolizando la prueba que convierte culpa y dolor en bendici\u00f3n, identidad renovada y misi\u00f3n para su descendencia.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bf<strong>\u00e1ngel lucha con jacob<\/strong>? Piensa en la noche en que la oscuridad y el agua se volvieron testigos de un encuentro que cambi\u00f3 a un hombre. Este relato invita a quedarse, a escuchar y a dejarse transformar.<\/p>\n<h2>El contexto b\u00edblico: G\u00e9nesis 32 y la noche en Peniel<\/h2>\n<p>La escena que narra <strong>G\u00e9nesis 32<\/strong> ocurre en la noche, junto al r\u00edo Jabbok, cuando <strong>Jacob<\/strong> se queda solo y todo parece cambiar. La noche en <strong>Peniel<\/strong> no es solo un marco geogr\u00e1fico: es un tiempo de espera y de encuentro, donde el miedo y la esperanza se mezclan. Al leer el texto, uno imagina el murmullo del agua, la sombra de las rocas y la tensi\u00f3n de un hombre que sabe que debe enfrentar algo m\u00e1s grande que sus planes.<\/p>\n<p>El relato muestra una lucha que parece f\u00edsica, pero que contiene una carga espiritual profunda. Mientras los cuerpos forcejean, emergen preguntas sobre identidad, culpa y promesa. La famosa <strong>herida en la cadera<\/strong> no es solo un detalle m\u00e9dico: se\u00f1ala un antes y un despu\u00e9s, una marca que recuerda que el proceso de transformaci\u00f3n puede doler. Al amanecer, Jacob abandona la escena con un nuevo nombre y una bendici\u00f3n, llamado ahora <strong>Israel<\/strong>, signo de la misma experiencia que forja al pueblo que nacer\u00e1 de su linaje.<\/p>\n<p>Leer esta noche en Peniel invita a ver la historia como modelo de vida espiritual: no todas las respuestas llegan en calma; a veces la noche trae lucha y luego luz. Este pasaje nos recuerda que la presencia divina puede sentirse en los choques m\u00e1s \u00edntimos de la vida, y que la persistencia en la b\u00fasqueda de la bendici\u00f3n es tambi\u00e9n un acto de fe. Al quedarnos con la imagen de Jacob junto al r\u00edo, somos invitados a contemplar c\u00f3mo nuestras propias noches pueden ser puertas hacia una identidad renovada.<\/p>\n<h2>\u00bfQui\u00e9n era el \u00e1ngel? perspectivas jud\u00edas y cristianas<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/quien-era-el-angel-perspectivas-judias-y-cristianas.webp' alt='\u00bfQui\u00e9n era el \u00e1ngel? perspectivas jud\u00edas y cristianas' title='\u00bfQui\u00e9n era el \u00e1ngel? perspectivas jud\u00edas y cristianas' \/><\/p>\n<p>En el relato de la noche junto al Jabbok la figura aparece descrita a veces como <strong>\u201cun var\u00f3n\u201d<\/strong> y otras como un mensajero divino, lo que abre una rica ambig\u00fcedad. Las palabras del texto permiten varias lecturas: \u00bfun \u00e1ngel enviado por Dios? \u00bfuna teofan\u00eda, una aparici\u00f3n de la presencia misma de Dios? Esta indeterminaci\u00f3n obliga al lector a permanecer atento y a no apresurar una sola respuesta.<\/p>\n<p>Desde la tradici\u00f3n jud\u00eda se suele ver al \u00e1ngel como un poder que representa una prueba o un adversario ligado al destino de Jacob, incluso asociado con la protecci\u00f3n de naciones rivales en algunos comentarios rab\u00ednicos. En la tradici\u00f3n cristiana, muchos siglos de lectura han resaltado la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica: algunos padres ven en el encuentro una forma de encuentro con la divinidad o una prefiguraci\u00f3n de Cristo, mientras que otros mantienen la lectura de un mensajero angelical que trae bendici\u00f3n. En ambos casos, <strong>la lucha<\/strong> es le\u00edda como un espacio de transformaci\u00f3n y de voto por la promesa que Dios ha hecho a Jacob.<\/p>\n<p>Para la vida devocional, esa variedad de interpretaciones no empobrece la ense\u00f1anza; al contrario, nos brinda m\u00faltiples puertas para entrar en la historia. Podemos contemplar al \u00e1ngel como mensajero que nos confronta, o como la presencia que nos toca y cambia; en cualquier case, el relato nos invita a la humildad, a la perseverancia en la b\u00fasqueda de la bendici\u00f3n y a reconocer que los encuentros con lo sagrado pueden llegar envueltos en lucha. Mantenerse en esa tensi\u00f3n es, en s\u00ed mismo, una forma de oraci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La lucha como rito de paso: identidad y transformaci\u00f3n<\/h2>\n<p>La escena de Jacob ante el \u00e1ngel puede leerse como un verdadero <strong>rito de paso<\/strong>, un momento en que lo conocido se rompe y nace algo nuevo. No es una haza\u00f1a de fuerza para mostrar poder, sino una prueba \u00edntima donde la identidad se examina y se reforma. En la oscuridad del Jabbok, la lucha act\u00faa como un umbral entre la vida que Jacob ten\u00eda y la vida que Dios le propone.<\/p>\n<p>En el relato, la dimensi\u00f3n f\u00edsica y la espiritual se entrelazan: la batalla corporal revela heridas del alma y abre espacio para la promesa. La famosa <strong>herida<\/strong> en la cadera es signo de que la transformaci\u00f3n pasa por dolor y memoria, una marca que conserva el aprendizaje. Al recibir un <strong>nuevo nombre<\/strong>, Jacob no solo recibe una bendici\u00f3n externa, sino una identidad renovada que orienta su paso por la historia.<\/p>\n<p>Para quien lee hoy, este rito nos recuerda que la <strong>transformaci\u00f3n<\/strong> muchas veces requiere permanecer en la tensi\u00f3n, resistir y pedir la bendici\u00f3n sin retroceder. No siempre hay explicaciones claras; hay confianza, persistencia y una apertura al cambio que solo el encuentro con lo sagrado puede otorgar. As\u00ed, la lucha se vuelve modelo: un proceso donde el dolor se convierte en memoria y la memoria en misi\u00f3n.<\/p>\n<h2>La herida en la cadera: dolor que abre un nuevo nombre<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/la-herida-en-la-cadera-dolor-que-abre-un-nuevo-nombre.webp' alt='La herida en la cadera: dolor que abre un nuevo nombre' title='La herida en la cadera: dolor que abre un nuevo nombre' \/><\/p>\n<p>La famosa <strong>herida en la cadera<\/strong> aparece en el relato como un gesto brusco y concreto: un roce o una dislocaci\u00f3n que deja a Jacob marcado. En la escena, el dolor no es accidente: es se\u00f1al de encuentro. Al sentir la herida, Jacob no retrocede; mantiene su agarre y muestra que la b\u00fasqueda de la bendici\u00f3n puede requerir coraje y resistencia incluso cuando el cuerpo dice basta.<\/p>\n<p>Este signo f\u00edsico se vuelve memoria y testimonio. La marca en la cadera act\u00faa como recordatorio permanente de que algo divino lo toc\u00f3 y lo cambi\u00f3; al final de la noche, recibe un <strong>nuevo nombre<\/strong> y una nueva misi\u00f3n. Llamarlo <strong>Israel<\/strong> no borra la herida, sino que la incorpora a su identidad: la vulnerabilidad se transforma en sello de la promesa.<\/p>\n<p>Para la vida espiritual, esa herida nos invita a mirar nuestras propias cicatrices con otra mirada: no solo como da\u00f1o, sino como huellas donde la gracia pas\u00f3. Mantener la memoria de lo vivido, aprender de la marca y ofrecerla en fidelidad es parte del camino. As\u00ed, la herida en la cadera se convierte en pregunta y en bendici\u00f3n, en se\u00f1al de que el cambio profundo a menudo nace de una noche dif\u00edcil que no quisimos evitar.<\/p>\n<h2>La bendici\u00f3n que surge del combate: de Jacob a Israel<\/h2>\n<p>Tras la lucha viene la recompensa visible: la palabra de la bendici\u00f3n que Jacob busc\u00f3 con tanto empe\u00f1o. \u00c9l no suelta hasta recibirla, y ese gesto perseverante ilumina el sentido del relato. En ese momento se comprueba que la <strong>bendici\u00f3n<\/strong> no es simple premio, sino un encuentro que confirma la promesa hecha a sus antepasados.<\/p>\n<p>El cambio de nombre a <strong>Israel<\/strong> se\u00f1ala algo m\u00e1s profundo que un t\u00edtulo nuevo: anuncia una misi\u00f3n y una identidad compartida. Jacob deja la escena marcado y renombrado, con un destino que ya no pertenece solo a su vida privada sino a una historia colectiva. La nueva identidad une su historia personal con la promesa divina que seguir\u00e1 a su descendencia.<\/p>\n<p>Para la vida espiritual esto nos recuerda que la bendici\u00f3n suele llegar tras la prueba y que asumirla implica aceptar la propia fragilidad transformada en vocaci\u00f3n. La herida, la persistencia y la palabra bendecidora se integran en una sola trama: memoria, misi\u00f3n y fidelidad. Al mirar a Jacob recibir la bendici\u00f3n, podemos aprender a acoger nuestro llamado, incluso si llega marcado por la noche y el esfuerzo.<\/p>\n<h2>Lecturas teol\u00f3gicas: pecado, gracia y la presencia de Dios<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/lecturas-teologicas-pecado-gracia-y-la-presencia-de-dios.webp' alt='Lecturas teol\u00f3gicas: pecado, gracia y la presencia de Dios' title='Lecturas teol\u00f3gicas: pecado, gracia y la presencia de Dios' \/><\/p>\n<p>El episodio revela c\u00f3mo el <strong>pecado<\/strong> humano aparece en la vida de Jacob: decisiones tomadas por miedo, enga\u00f1os que dejan huellas y el peso de las relaciones rotas. Leer as\u00ed no es un juicio final, sino un reconocimiento honesto de lo que pesa en el coraz\u00f3n. La lucha nocturna muestra que las faltas no se borran con palabras; reclaman un encuentro que mire y transforme.<\/p>\n<p>En medio de esa carga surge la <strong>gracia<\/strong>, no como recompensa merecida, sino como don inesperado que llega en la tensi\u00f3n misma. El otro que enfrenta a Jacob no anula su historia; la toca, la herida y, a\u00fan as\u00ed, otorga bendici\u00f3n. Esta din\u00e1mica ense\u00f1a que la gracia suele encontrarnos en la persistencia y en la fidelidad de quien busca la bendici\u00f3n, aun cuando se siente indigno.<\/p>\n<p>As\u00ed, la <strong>presencia de Dios<\/strong> se hace visible en el conflicto y en la palabra que sigue a la lucha. No siempre llega en calma; a veces viene como mano que sostiene, como luz que revela y como nuevo nombre que orienta. Para el lector devoto, el relato ofrece una invitaci\u00f3n: aceptar que nuestras noches dif\u00edciles pueden ser momentos en que la presencia divina nos encuentra y nos forma para una misi\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n<h2>Pr\u00e1cticas devocionales: c\u00f3mo meditar y rezar con este relato<\/h2>\n<p>Ac\u00e9rcate al relato con calma y con los sentidos abiertos. Lee G\u00e9nesis 32 despacio y deja que las im\u00e1genes entren: la noche, el r\u00edo, las piedras y el cuerpo que resiste. Al posar la atenci\u00f3n en los detalles, descubres que la historia no es solo informaci\u00f3n, sino un lugar para orar. Esta lectura atenta abre espacio para la <strong>presencia<\/strong> y la escucha.<\/p>\n<p>Prueba una forma simple de lectio divina: lee un breve pasaje, rep\u00edtelo en voz baja, deja que una frase vibre en tu coraz\u00f3n y responde en oraci\u00f3n. Medita en la persistencia de Jacob como un modelo de <strong>oraci\u00f3n perseverante<\/strong>: no soltar hasta recibir la bendici\u00f3n. Permanece unos minutos en silencio despu\u00e9s de orar y acoge lo que venga, sin forzar im\u00e1genes ni soluciones.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica cotidiana, puedes usar medios sencillos para fijar la experiencia: una piedra como recuerdo de la noche, una vela encendida en tu tiempo de vigilia, o un gesto corporal como arrodillarte y ofrecer tus heridas a Dios. Comparte la experiencia en comunidad cuando puedas; nombrar las cicatrices y pedir bendici\u00f3n juntos ayuda a transformar la memoria en misi\u00f3n. Mant\u00e9n siempre un tono de confianza y humildad: la devoci\u00f3n aqu\u00ed es persistente, simple y abierta a la gracia.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n de cierre desde la noche de Peniel<\/h2>\n<p>Se\u00f1or de luz en la noche, al recordar la lucha de Jacob nos vienes a la mente como presencia tierna y fuerte. En la oscuridad aprendemos que no estamos solos; incluso la resistencia puede ser camino hacia tu abrazo.<\/p>\n<p>Te ofrecemos nuestras heridas y nuestras dudas, como Jacob ofreci\u00f3 su agarre sin soltar. Que la <strong>bendici\u00f3n<\/strong> que transform\u00f3 su nombre toque tambi\u00e9n nuestras vidas y convierta la memoria del dolor en fuerza para la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Danos paciencia para permanecer en la b\u00fasqueda y humildad para recibir tu gracia cuando venga disfrazada de prueba. Ay\u00fadanos a reconocer tu mano en las noches y a caminar renovados al alba.<\/p>\n<p>Que salgamos de aqu\u00ed con un coraz\u00f3n m\u00e1s sereno, con ojos abiertos a lo sagrado en lo cotidiano y con gesto humilde para bendecir a otros. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>FAQ &#8211; Preguntas frecuentes sobre la lucha de Jacob con el \u00e1ngel<\/h2>\n<h3>\u00bfQui\u00e9n era el \u00e1ngel que luch\u00f3 con Jacob?<\/h3>\n<p>El texto b\u00edblico habla de \u201cun var\u00f3n\u201d en G\u00e9nesis 32:24\u201330, y la tradici\u00f3n ofrece lecturas diversas: algunos comentadores jud\u00edos lo ven como un mensajero angelical que representa una prueba, mientras que lecturas cristianas y patr\u00edsticas a veces lo consideran una teofan\u00eda, una aparici\u00f3n de la presencia de Dios. En ambos enfoques, la figura act\u00faa como instrumento de transformaci\u00f3n en la vida de Jacob; lo importante para la devoci\u00f3n es su papel en el encuentro que cambia la identidad del patriarca.<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 Jacob luch\u00f3 hasta recibir la bendici\u00f3n?<\/h3>\n<p>Jacob se aferra porque busca la bendici\u00f3n prometida a sus antepasados y no est\u00e1 dispuesto a irse sin ella; su perseverancia muestra una fe activa y tenaz. La escena ense\u00f1a que la bendici\u00f3n puede requerir resistencia y oraci\u00f3n persistente: m\u00e1s que un combate f\u00edsico, es una imagen de la lucha interior por recibir la gracia.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 significa el cambio de nombre a Israel?<\/h3>\n<p>El nuevo nombre, Israel, suele entenderse como \u201cel que lucha con Dios\u201d o \u201cDios prevalece\u201d, y anuncia una identidad transformada y una misi\u00f3n colectiva. Al ser renombrado, Jacob pasa de una historia familiar a convertirse en el origen de un pueblo llamado a recordar la experiencia divina que forj\u00f3 su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 la herida en la cadera es espiritualmente significativa?<\/h3>\n<p>La herida aparece como signo visible de la experiencia: marca la memoria del encuentro y recuerda que la transformaci\u00f3n puede costar dolor. Tradicionalmente se ha le\u00eddo como una huella sacramental que convierte la vulnerabilidad en sello de la promesa y en testimonio personal y comunitario.<\/p>\n<h3>\u00bfFue esta lucha una aparici\u00f3n de Dios o de un \u00e1ngel?<\/h3>\n<p>La narrativa mantiene cierta ambig\u00fcedad deliberada; algunas tradiciones hablan de un \u00e1ngel mensajero, otras de una teofan\u00eda donde la presencia divina se manifiesta de manera corporal. Ambas lecturas subrayan la misma verdad devocional: Dios puede encontrarnos en formas inesperadas, y el encuentro transforma tanto como revela.<\/p>\n<h3>\u00bfC\u00f3mo puedo usar este relato en mi oraci\u00f3n y vida espiritual?<\/h3>\n<p>Ac\u00e9rcate al pasaje con lectio divina: lee despacio, repite una frase que te toque y qu\u00e9date en silencio para escuchar. Practica la perseverancia en la oraci\u00f3n como Jacob, conserva una memoria humilde de tus heridas y ofr\u00e9celas en confianza; gestos sencillos \u2014una piedra recuerdo, una vela\u2014 y la oraci\u00f3n comunitaria ayudan a integrar la experiencia en la misi\u00f3n cotidiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00e1ngel lucha con jacob: descubre la noche en que un encuentro divino transform\u00f3 a Jacob y al pueblo de Israel.<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":62458,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1651],"tags":[],"class_list":["post-62465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias-biblicas","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62465","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62465"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62465\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62458"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}