{"id":62623,"date":"2026-04-03T18:00:00","date_gmt":"2026-04-03T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/el-ejercito-angelical-de-eliseo-cuando-los-ojos-del-siervo-fueron-abiertos\/"},"modified":"2026-04-03T18:00:00","modified_gmt":"2026-04-03T21:00:00","slug":"el-ejercito-angelical-de-eliseo-cuando-los-ojos-del-siervo-fueron-abiertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/el-ejercito-angelical-de-eliseo-cuando-los-ojos-del-siervo-fueron-abiertos\/","title":{"rendered":"El ej\u00e9rcito angelical de Eliseo: cuando los ojos del siervo fueron abiertos"},"content":{"rendered":"<p class=\"summarization\"><strong>\u00c1ngeles protecci\u00f3n Eliseo describe c\u00f3mo, en 2 Reyes, Dios revela un ej\u00e9rcito angelical que protege al profeta y a su siervo, ense\u00f1ando que la presencia divina opera m\u00e1s all\u00e1 de lo visible, que la oraci\u00f3n abre los ojos del coraz\u00f3n y que la confianza y el discernimiento permiten reconocer esa guarda celestial en la vida del creyente.<\/strong><\/p>\n<p>\u00bf<strong>\u00e1ngeles protecci\u00f3n eliseo<\/strong> revela una guardia que solo algunos ojos alcanzan a ver? Frente a la escena de Eliseo, nos acercamos con reverencia para entender su sentido espiritual y qu\u00e9 ense\u00f1anza guarda para nuestra vida.<\/p>\n<h2>Contexto b\u00edblico: la escena en 2 Reyes y la aparici\u00f3n celestial<\/h2>\n<p>La escena en 2 Reyes nos sit\u00faa en Doth\u00e1n, donde el profeta Eliseo vive con su siervo. Llegan fuerzas enemigas que rodean la ciudad y el joven siervo siente miedo aterrado por su maestro y por la misi\u00f3n que sirven. Eliseo, sin desesperarse, permanece tranquilo y parece ver una realidad m\u00e1s amplia que el joven a\u00fan no percibe.<\/p>\n<p>Cuando el siervo expresa su temor, Eliseo ora para que Dios <strong>abra los ojos<\/strong> del joven. Entonces la Escritura describe c\u00f3mo el siervo ve el <strong>ej\u00e9rcito angelical<\/strong>, con caballos y carros de fuego que rodean al profeta. Esa visi\u00f3n no es un espect\u00e1culo vac\u00edo, sino una muestra clara de la <strong>protecci\u00f3n divina<\/strong> que sostiene a quienes conf\u00edan en el llamado de Dios.<\/p>\n<p>Al leer este pasaje, somos invitados a considerar que la protecci\u00f3n de Dios suele existir m\u00e1s all\u00e1 de lo visible. Pedir que se nos abran los ojos del coraz\u00f3n no es buscar se\u00f1ales, sino pedir coraje para vivir con confianza. La historia de Eliseo y su siervo nos recuerda que la presencia angelical act\u00faa como cobertura para la obra de Dios y que, al orar, podemos aprender a ver con la misma serenidad del profeta.<\/p>\n<h2>Eliseo y la percepci\u00f3n espiritual: por qu\u00e9 sus ojos no ve\u00edan al principio<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/eliseo-y-la-percepcion-espiritual-por-que-sus-ojos-no-veian-al-principio.webp' alt='Eliseo y la percepci\u00f3n espiritual: por qu\u00e9 sus ojos no ve\u00edan al principio' title='Eliseo y la percepci\u00f3n espiritual: por qu\u00e9 sus ojos no ve\u00edan al principio' \/><\/p>\n<p>En la historia de Eliseo, la incapacidad del siervo para ver no es un fallo f\u00edsico sino una condici\u00f3n del esp\u00edritu. Mucha gente hoy interpreta la ceguera como falta de informaci\u00f3n, pero el texto b\u00edblico apunta a una <strong>percepci\u00f3n espiritual<\/strong> que a\u00fan no ha sido iluminada. El miedo y la sorpresa ti\u00f1en la mirada del joven, y en ese estado es dif\u00edcil distinguir lo visible de lo invisible.<\/p>\n<p>Eliseo responde con oraci\u00f3n, no con explicaciones largas. Esa oraci\u00f3n es la llave que pide a Dios la <strong>apertura de los ojos<\/strong>. No se trata de un truco religioso, sino de una experiencia formativa: la visi\u00f3n espiritual llega in crescendo, seg\u00fan la disposici\u00f3n del coraz\u00f3n y la gracia que permite ver m\u00e1s all\u00e1 del peligro inmediato. As\u00ed entendemos que Dios revela su protecci\u00f3n en el tiempo oportuno.<\/p>\n<p>Si alguien busca aprender de este episodio, la lecci\u00f3n es clara y pr\u00e1ctica: cultivar la quietud, pedir claridad en la oraci\u00f3n y sostener la fe aun cuando el temor presiona. La <strong>confianza<\/strong> que nace de repetir esta pr\u00e1ctica permite que la mirada cambie: del p\u00e1nico a la serenidad, del asombro a la certeza de que hay una guardia divina presente incluso cuando no la vemos.<\/p>\n<h2>El ej\u00e9rcito angelical: roles, s\u00edmbolos y presencia protectora<\/h2>\n<p>La tradici\u00f3n b\u00edblica presenta a los \u00e1ngeles como <strong>mensajeros y guardianes<\/strong> que act\u00faan bajo la autoridad de Dios. En la escena de Eliseo, su papel no es meramente ornamental; son servidores activos que escoltan, vigilan y sostienen la misi\u00f3n divina. Verlos como un ej\u00e9rcito nos ayuda a entender su orden y disciplina: no son entidades dispersas, sino una fuerza organizada destinada a proteger y cumplir la voluntad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Los s\u00edmbolos que aparecen en la narraci\u00f3n \u2014<strong>caballos y carros de fuego<\/strong>, luz sobre las alas, rostros serenos\u2014 hablan de realidades profundas. Los caballos y carros sugieren velocidad y poder, la luz honra la santidad que los rodea, y las alas evocan cuidado y elevaci\u00f3n. Estos elementos no buscan asustar; buscan comunicar que la protecci\u00f3n divina es tanto poderosa como cercana, capaz de intervenir en lo visible y en lo invisible.<\/p>\n<p>Desde una mirada devocional, comprender al <strong>ej\u00e9rcito angelical<\/strong> nos invita a vivir con menos temor y m\u00e1s atenci\u00f3n espiritual. Pedir que Dios nos permita <strong>abrir los ojos del coraz\u00f3n<\/strong> no es un acto m\u00edstico reservado a pocos, sino una pr\u00e1ctica de confianza: oraci\u00f3n breve, silencio atento y la costumbre de reconocer la presencia de Dios en situaciones de peligro. As\u00ed, la imaginaci\u00f3n sagrada se convierte en un recurso para sostener la fe en medio de la prueba, sabiendo que no caminamos solos.<\/p>\n<h2>Lecturas teol\u00f3gicas: protecci\u00f3n divina, revelaci\u00f3n y discernimiento<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/lecturas-teologicas-proteccion-divina-revelacion-y-discernimiento.webp' alt='Lecturas teol\u00f3gicas: protecci\u00f3n divina, revelaci\u00f3n y discernimiento' title='Lecturas teol\u00f3gicas: protecci\u00f3n divina, revelaci\u00f3n y discernimiento' \/><\/p>\n<p>Los comentaristas cristianos leen la escena de Eliseo como una lecci\u00f3n sobre la <strong>protecci\u00f3n divina<\/strong> que no anula la realidad del peligro, sino que la transforma desde la presencia de Dios. Aqu\u00ed la revelaci\u00f3n no es solo informaci\u00f3n nueva: es la manifestaci\u00f3n del cuidado de Dios que permite ver lo que antes se ocultaba. Esa visi\u00f3n revela que la defensa \u00faltima no depende de armas humanas sino de la fidelidad divina que act\u00faa por medio de seres celestiales.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda a\u00f1ade otra capa: la experiencia de la visi\u00f3n nos invita a pensar en la relaci\u00f3n entre <strong>revelaci\u00f3n<\/strong> y <strong>discernimiento<\/strong>. La revelaci\u00f3n muestra un hecho divino; el discernimiento nos ense\u00f1a a reconocer su presencia sin confundirla con la imaginaci\u00f3n o el simple deseo. Por eso la comunidad, la Escritura y la oraci\u00f3n ayudan a comprobar lo que creemos haber visto: no es aislarnos en visiones, sino someter toda experiencia al criterio de la fe compartida.<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica devocional, estas lecturas nos llaman a pedir a Dios la apertura interior con humildad y constancia. Peque\u00f1os actos \u2014oraci\u00f3n breve, lectura atenta de la Escritura, consejo fraternal\u2014 entrenan el alma a distinguir la paz de Dios del v\u00e9rtigo del miedo. As\u00ed, el creyente aprende a vivir con confianza: no porque nunca haya peligro, sino porque sabe reconocer la presencia que sostiene y gu\u00eda.<\/p>\n<h2>Testimonios patr\u00edsticos y comentarios sobre la visi\u00f3n de Eliseo<\/h2>\n<p>Los Padres de la Iglesia miraron la visi\u00f3n de Eliseo con ojos de fe y cuidado pastoral. Autores como San Agust\u00edn y San Juan Cris\u00f3stomo leen el pasaje como una llamada a confiar en la <strong>presencia protectora de Dios<\/strong>. Para ellos, la aparici\u00f3n angelical confirma que la providencia divina acompa\u00f1a la misi\u00f3n del profeta y consuela a los que temen ante la adversidad.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n patr\u00edstica se desarrolla tambi\u00e9n una lectura simb\u00f3lica que ayuda a la vida espiritual. Los comentaristas usan la escena para hablar de la <strong>guerra espiritual<\/strong> y del modo en que Dios prepara fuerzas invisibles para sostener a su pueblo. Esa interpretaci\u00f3n no separa el hecho hist\u00f3rico de su sentido pastoral: la visi\u00f3n ense\u00f1a a ver la realidad con los ojos de la fe y a entender el peligro desde la esperanza, no desde el p\u00e1nico.<\/p>\n<p>Estas lecturas han formado devociones y pr\u00e1cticas sencillas: oraci\u00f3n por protecci\u00f3n, invocaci\u00f3n de la misericordia y la costumbre de pedir que Dios nos <strong>abra los ojos del coraz\u00f3n<\/strong>. Leer a los padres de la Iglesia nos invita a escuchar su ternura firme: no minimizan el peligro, pero lo enfrentan con la certeza de que la fidelidad de Dios se traduce en presencia concreta. As\u00ed la historia de Eliseo sigue nutriendo la confianza cotidiana de creyentes que buscan ver con mayor claridad.<\/p>\n<h2>Aplicaci\u00f3n devocional: c\u00f3mo esta escena gu\u00eda la vida espiritual hoy<\/h2>\n<p><img src='https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/aplicacion-devocional-como-esta-escena-guia-la-vida-espiritual-hoy.webp' alt='Aplicaci\u00f3n devocional: c\u00f3mo esta escena gu\u00eda la vida espiritual hoy' title='Aplicaci\u00f3n devocional: c\u00f3mo esta escena gu\u00eda la vida espiritual hoy' \/><\/p>\n<p>La escena de Eliseo puede convertirse en una gu\u00eda pr\u00e1ctica para el creyente de hoy: recordar que la <strong>apertura de los ojos del coraz\u00f3n<\/strong> se cultiva con gestos sencillos. No es necesario esperar una visi\u00f3n extraordinaria; basta pedir con humildad que Dios nos permita ver su presencia en medio del miedo y la incertidumbre. Este recuerdo nos ayuda a enfrentar las horas dif\u00edciles con menos prisa y m\u00e1s atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la vida diaria, podemos entrenar esa mirada con pr\u00e1cticas concretas: una <strong>oraci\u00f3n breve<\/strong> al despertar, un momento de silencio en la tarde, la lectura pausada de un vers\u00edculo que sostenga. Compartir las inquietudes con alguien de confianza y reunirse en comunidad tambi\u00e9n afina el discernimiento. Poco a poco, esas rutinas hacen que la percepci\u00f3n espiritual sea m\u00e1s natural y menos ocasional.<\/p>\n<p>Cuando la mirada cambia, nuestras reacciones cambian tambi\u00e9n: el temor deja espacio a la serenidad y la acci\u00f3n se vuelve m\u00e1s confiada. Reconocer la <strong>presencia protectora<\/strong> no elimina la realidad del peligro, pero transforma la respuesta: actuamos con prudencia y esperanza. Practicar este h\u00e1bito es aprender a vivir acompa\u00f1ado, sabiendo que la fidelidad de Dios se muestra en la vida cotidiana.<\/p>\n<h2>Oraciones y pr\u00e1cticas para pedir apertura de los ojos del coraz\u00f3n<\/h2>\n<p>Pedir la apertura de los ojos del coraz\u00f3n puede empezar con una oraci\u00f3n muy sencilla que puedes repetir en momentos de angustia: <em>Se\u00f1or, abre mis ojos<\/em>. Esa oraci\u00f3n breve act\u00faa como una invitaci\u00f3n continua: no exige ritos largos, solo un movimiento del alma hacia Dios. Con frecuencia, decirla en voz baja al inhalar y exhalar ayuda a calmar el cuerpo y a disponer la mente para ver con m\u00e1s claridad.<\/p>\n<p>Junto a la oraci\u00f3n breve, hay pr\u00e1cticas que entrenan la mirada espiritual. La <strong>lectio divina<\/strong> permite leer un vers\u00edculo despacio y preguntar qu\u00e9 palabra toca el coraz\u00f3n; el <strong>examen<\/strong> ilumina c\u00f3mo actu\u00f3 la paz o el miedo en el d\u00eda; y el silencio contemplativo da espacio para que Dios hable sin prisas. Peque\u00f1os gestos repetidos \u2014una pausa para la respiraci\u00f3n, una frase b\u00edblica guardada en el bolsillo, un minuto de silencio antes de actuar\u2014 transforman la sensibilidad del creyente y hacen m\u00e1s probable la visi\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la comunidad y los signos sacramentales nutren esta apertura. Compartir una petici\u00f3n en compa\u00f1\u00eda, recibir una bendici\u00f3n, o trazar la <strong>se\u00f1al de la cruz<\/strong> antes de empezar la jornada son actos que recuerdan nuestra dependencia de Dios. Al practicar con humildad y regularidad, la confianza crece: no porque busquemos emociones, sino porque aprendemos a reconocer la presencia protectora que acompa\u00f1a cada paso.<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n de despedida<\/h2>\n<p>Se\u00f1or, qu\u00e9date con nosotros mientras aprendemos a ver con <strong>los ojos del coraz\u00f3n<\/strong>. Que tu luz disipe el miedo y nos muestre la presencia que guarda y acompa\u00f1a cada paso.<\/p>\n<p>Te pedimos humildemente que nos des paz en la prueba y coraje para confiar. Que la memoria de tu ej\u00e9rcito angelical nos recuerde que no caminamos solos, sino resguardados por tu fidelidad.<\/p>\n<p>Ay\u00fadanos a llevar esta visi\u00f3n al d\u00eda a d\u00eda: una oraci\u00f3n breve, un momento de silencio, una mirada de ternura hacia el otro. Que estas peque\u00f1as pr\u00e1cticas formen en nosotros una confianza serena y constante.<\/p>\n<p>Env\u00edanos con tu bendici\u00f3n para vivir con paz y asombro, cuidando a los dem\u00e1s como t\u00fa nos cuidas. Am\u00e9n.<\/p>\n<h2>Preguntas frecuentes sobre Eliseo, los \u00e1ngeles y la protecci\u00f3n divina<\/h2>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 nos ense\u00f1a el pasaje de Eliseo en 2 Reyes 6 sobre la protecci\u00f3n divina?<\/h3>\n<p>En 2 Reyes 6:15\u201317 vemos a Eliseo orando para que Dios abra los ojos de su siervo, y entonces el joven contempla el ej\u00e9rcito angelical que los protege. El texto muestra que la protecci\u00f3n divina puede ser real y efectiva m\u00e1s all\u00e1 de lo visible, y que la oraci\u00f3n y la fe permiten reconocer esa presencia.<\/p>\n<h3>Si Eliseo vio a los \u00e1ngeles, \u00bfsignifica que todos debemos esperar visiones similares?<\/h3>\n<p>No necesariamente. La tradici\u00f3n b\u00edblica y patr\u00edstica reconoce visiones extraordinarias como regalos puntuales de Dios, no como la norma. Lo fundamental es la vida de fe diaria: oraci\u00f3n, sacramentos y discernimiento. Muchos creyentes viven la protecci\u00f3n divina sin experimentar visiones sensibles.<\/p>\n<h3>\u00bfC\u00f3mo puedo pedir que Dios &#8220;abra los ojos&#8221; de mi coraz\u00f3n?<\/h3>\n<p>La Biblia y la pr\u00e1ctica cristiana ofrecen caminos sencillos: una oraci\u00f3n breve y confiada (por ejemplo, &#8220;Se\u00f1or, abre mis ojos&#8221;), la lectura atenta de la Escritura, el silencio contemplativo y el consejo fraterno. Santiago 1:5 anima a pedir sabidur\u00eda; de modo similar, pedimos claridad espiritual con humildad y perseverancia.<\/p>\n<h3>\u00bfLos \u00e1ngeles son agentes reales o solo s\u00edmbolos po\u00e9ticos en la Biblia?<\/h3>\n<p>La Escritura presenta a los \u00e1ngeles como agentes reales que sirven a Dios y a su pueblo (v\u00e9ase Hebreos 1:14 y Salmo 91:11). A la vez, los relatos usan im\u00e1genes simb\u00f3licas (caballos, carros de fuego) para comunicar poder y soberan\u00eda divina. La tradici\u00f3n cristiana ha afirmado su realidad y su papel servicial.<\/p>\n<h3>\u00bfC\u00f3mo distinguir una aut\u00e9ntica impresi\u00f3n espiritual de la imaginaci\u00f3n o el miedo?<\/h3>\n<p>El discernimiento requiere criterios comunitarios y espirituales: que la experiencia concorde con la Escritura, produzca paz y humildad, y sea revisada en comuni\u00f3n con otros creyentes (1 Juan 4:1 recomienda probar los esp\u00edritus). Frutos como paz, caridad y claridad moral ayudan a reconocer lo aut\u00e9ntico.<\/p>\n<h3>\u00bfQu\u00e9 pr\u00e1cticas devocionales ayudan a mantener la confianza en la protecci\u00f3n divina?<\/h3>\n<p>Pr\u00e1cticas sencillas y constantes son las m\u00e1s efectivas: oraciones breves al comenzar y cerrar el d\u00eda, la lectio divina sobre pasajes de protecci\u00f3n, el examen cotidiano, pedir bendici\u00f3n en comunidad y participar de los sacramentos cuando sea posible. Esas rutinas cultivan una mirada serena que percibe la presencia de Dios en la vida cotidiana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00e1ngeles protecci\u00f3n eliseo ofrece una mirada devota a la visi\u00f3n de Eliseo: una historia de vigilancia divina que invita a contemplar y confiar.<\/p>\n","protected":false},"author":11,"featured_media":62616,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"","ocean_second_sidebar":"","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"","ocean_custom_header_template":"","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"","ocean_menu_typo_font_family":"","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"on","ocean_gallery_id":[],"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1651],"tags":[],"class_list":["post-62623","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historias-biblicas","entry","has-media"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62623","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/11"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62623"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62623\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/62616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/anjosehistoriassagradas.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}